Todos somos diferentes, hay alumnos y alumnos y todos precisan nuestra atención. Sobre estas y otras cuestiones, Laura Rey, de 3º PDC, elabora un pequeño comentario para el ámbito lco-social.

Anabel Moriña es profesora en la Universidad de Sevilla, da clases de apoyo. Sergio, un alumno suyo cuenta la sensación que le provocó la entrada en el grupo.
Con seis años comenzó a formar parte de la clase de Anabel, se sentía útil, ya que le mandaban ejercicios iguales a los demás. Junto a él también hay otros chicos y chicas con discapacidad.
En clases ordinarias estos alumnos no so capaces de integrarse. Hay que mejorar y revisar prácticas para que las aulas sean lugares en los que los jóvenes se encuentren bien. En las clases ordinarias lo peor para los chicos discapacitados establezcan otra relación con los demás compañeros.
Desiré también cuenta su historia. Era discriminada por los demás niños, no querían sentarse a su lado...
El texto da a ver las opiniones y percepciones de estos jóvenes, y también las barreras y ayudas que le brindaron en la escuela. Un tipo de barrera por ejemplo era algún profesor, la profesora de lenguaje al decirle que escribiera más despacio cuando daba las explicaciones en el encerado contestaba diciendo que ella no estaba para perder el tiempo., y si te quedabas atrás reñía, la única opción era pedir los apuntes y copiarlos.
Se trata de una atención muy complicada, pero hay que compaginarla con aptitudes y capacidades.
Lo evidente es que el sistema no consigue sacar los chicos adelante, pues de nueve solos dos sacaron el título de la ESO, y tan sólo uno llegó a la universidad. Quizás necesitemos todos prestarles un poco más de atención.
