Retomamos trabajos anteriores no publicados, como éste presentado por Cristofer Iglesias, de 4º PDC, en torno a la figura de Maruja Mallo, una visionaria en su época. Recogido y elaborado para el Ámbito lco-social.

Maruja Mallo fue la cuarta hija del matrimonio formado por Justo Gómez Mallo y María del Pilar González. Se interesó desde muy temprano por el arte, ya que cuando se traslado a Avilés, comenzó a copiar las ilustraciones que aparecían en las revistas de la época.
Con 20 años, viaja a Madrid, en torno a 1922, para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en donde estudió hasta 1926. Un año después, ya formaba parte de la denominada Primera Escuela de Vallecas.
En 1932 obtiene una pensión de la Junta de Ampliación de estudios para ir a París donde conoce a Rene Magritte y a más gente vinculada con el mundo del arte. En esta época comenzó su época surrealista. Regresó a Madrid y participó activamente en la Sociedad de Artistas Ibéricos.
Aparte de artista, Maruja Mallo, fue una mujer comprometida con la República. Se dedicó a enseñar dibujo y cerámica, estudiando también matemáticas y geometría. Por ello, a partir de 1936, comienza su etapa constructiva, mientras que sigue exponiendo con los pintores surrealistas en Londres y Barcelona.
Una amiga llamada Gabriela Mistral, que era embajadora de Chile, le ayudo a trasladarse a Buenos Aires, donde siguió pintando y dando clases. En Argentina recibe un rápido reconocimiento, colabora en la famosa revista de vanguardia Sur, en la que también participaba Borges. Por su paso por Buenos Aires, el museo del dibujo y la ilustración, atesora en su colección dos temperas sobre papel,representando animales mitad real y mitad fantásticos.
En cuanto se instaura el peronismo en Argentina, Maruja deja el país y se traslada a Nueva York, para regresar a España en 1965, tras 25 años de exilio.
Tras ese tiempo ella era una desconocida en España, después de la fama que tuvo en el extranjero, pero no le importó y se instalo en la calle Núñez Balboa de Madrid. En 1979 comenzó su ultima etapa pictórica con Los Moradores del vacío.
En la década de los 90 le ofrecieron varias exposiciones y premios, como la medalla al mérito en las Bellas Artes y el Premio de Artes Plásticas de Madrid. El 6 de febrero de 1995, muere en Madrid a los 93 años.