
A continuación, los alumnos del grupo de 4º pdc, van a presentar seis breves reseñas sobre una serie de artistas mujeres, fundamentales para el arte contemporáneo. El primer caso es el artículo sobre Sophie Calle, realizado por Rubén Fariña, para el ámbito lingüístico-social de 4º PDC.
Sophie Calle es una artista francesa nacida el 9 de octubre en 1953. El principal objeto de su obra es la intimidad y de modo particular la suya propia, y para ello, utiliza gran diversidad de medios de registro como libros, fotografías, vídeos, etc. Sophie empezó a producir arte en las postrimerías de la década de los 70, lo que significa que sus primeras obras tienen ya más de treinta años. Sus primeras obras, tales como Suite Venitienne o Adress Book buscan explorar los límites de la privacidad, tanto la suya como la de sus no siempre voluntarios colaboradores.
Sophie Calle es una artista francesa nacida el 9 de octubre en 1953. El principal objeto de su obra es la intimidad y de modo particular la suya propia, y para ello, utiliza gran diversidad de medios de registro como libros, fotografías, vídeos, etc. Sophie empezó a producir arte en las postrimerías de la década de los 70, lo que significa que sus primeras obras tienen ya más de treinta años. Sus primeras obras, tales como Suite Venitienne o Adress Book buscan explorar los límites de la privacidad, tanto la suya como la de sus no siempre voluntarios colaboradores.
Sophie Calle es una escritora de nuestro tiempo. Lo que pasa es que no escribe poemas, ni cuentos, ni novelas. Sus historias son exhibidas en las grandes galerías del mundo y se imprimen en las mejores editoriales de Europa y los Estados Unidos.
A los nueve años, en 1962, por espiar una conversación telefónica y hallar una carta abandonada en el lugar equivocado, llegó a la conclusión de que su padre no era su verdadero padre. Después descubrió que sí lo era, pero esa inseguridad, ese deseo de oír todo el tiempo que la querían de verdad, marcó la búsqueda de sus historias. A los quince años, era rara, su abuela siempre se lo decía. Sobre todo desde que cumplió los diecinueve años y se graduó del colegio.
A los nueve años, en 1962, por espiar una conversación telefónica y hallar una carta abandonada en el lugar equivocado, llegó a la conclusión de que su padre no era su verdadero padre. Después descubrió que sí lo era, pero esa inseguridad, ese deseo de oír todo el tiempo que la querían de verdad, marcó la búsqueda de sus historias. A los quince años, era rara, su abuela siempre se lo decía. Sobre todo desde que cumplió los diecinueve años y se graduó del colegio.
En vez de casarse, Sophie decidió visitar todos los museos de París y sobrevivir siete años, de ciudad en ciudad, de trabajo en trabajo, por todo el mundo. A comienzos de 1979, cuando volvió a París, se dedicó a reconocer su ciudad y a seguir a la gente por todas partes. Era un proyecto de vida. Quería averiguar, decía, si ellos sabían qué estaban haciendo en el mundo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada