06/10/11

MONA HATOUM

Mona Hatoum, la artista libanesa que nos habla de la incomunicación y de la ausencia de libertad, en un trabajo realizado por Laura Rey para el ámbito lingüístico-social de 4º PDC.





Nació en 1952 en el seno de una familia palestina originaria de la ciudad de Haifa. Tuvieron que emigrar sus padres en 1948 abandonando Haifa, ciudad a la que, posteriormente, ella misma no podrá regresar tras el estallido en 1975 de la guerra civil libanesa.


Estudiará en el Beirut University College, en Beirut durante los años 1970-1972. En 1975 realiza una breve visita a Londres durante la cual estalla la guerra civil libanesa, y esto le impedirá regresar a su país.


Comenzará su formación en la Byam Shaw School of Art, pasará a la Slade School of Art, también en Londres. Tras un primer tiempo de experimentación formal en el que establece la que sería una relación duradera con el minimalismo, su paso por la Slade, la politiza llevándola a un terreno más conceptual. Su trabajo aparece fuertemente marcado por acciones temporales. Comienza con la elaboración de vídeos, entre los que nos encontramos con obras tan significativas como Measures of Distance (1988), que trata temas como la representación de estereotipos femeninos o las relaciones materno-filiales, dentro, eso sí, de un encuadre marcado por el sentimiento de pérdida y desorientación que trae consigo el exilio y la comunicación en el desplazamiento.


Expone su primera gran obra escultórica "La luz al final" en el Showroom de Londres. En 1995 es finalista del Premio Turner, en Londres, por sus exposiciones de ese mismo año en el Centro Georges Pompidou de París.


En sus obras nos quiere hablar de la inmigración, las guerras y la incertidumbre que éstas generan en la población, a través de objetos cotidianos que, tras su intervención en los mismos, quedan convertidos en esculturas misteriosas y casi desconocidas para el público. Las sillas, camas o utensilios de cocina que Hatoum emplea no nos hablan ya del supuesto ámbito de armonía y protección que es la familia, sino que en sus manos nos transmiten mensajes ambiguos o peligrosos.


Ella ve el mundo como una tierra extranjera, sabe que en un mundo secular y contingente, los hogares son siempre provisionales. Las fronteras y las barreras que nos encierran en la seguridad de un territorio que nos es familiar, pueden, en un abrir y cerrar de ojos, convertirse en nuestra peor pesadilla.